Salsa carbonara

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Salsa carbonara sin huevo

Salsa carbonara sin huevo

Carbonara, deriva de la palabra Carbonaro que literalmente se traduce como "Carbonero", ya que este plato fue pensado para alimentar a los trabajadores de las minas de carbón de Italia. Y desde luego que nos sentimos eternamente agradecidos a las personas que lo inventaron.

La salsa carbonara le aporta una vuelta de tuerca a la salsa habitual de la pasta. No es la misma simple salsa de tomate, es algo mucho más fino, más cremoso y más suave. Y es igual o más fácil de hacer.

La clave para hacer una buena salsa carbonara, como cualquier otra comida, es la calidad de los ingredientes. Pero ¿qué pasa con los ingredientes? Para un plato con tan pocos, hay mucho debate. ¿Con o sin nata? ¿Cebolla y ajo, o no? ¿Hierbas aromáticas? Sea cual sean los ingredientes que elijas, que sean de la mejor calidad posible.

Lo cierto es que no necesita ni ajo ni cebolla, pero si que le añade un toque de sabor agradable, por eso se lo he incorporado en la receta de hoy (pero lo podéis quitar sin temor).

También hay debate sobre si añadir nata o no, pero en esta receta en la que no hay huevos, hay que añadir nata sí o sí para que quede cremosa.

Ingredientes:

  • 1 lata pequeña de leche evaporada
  • 300 ml de nata para cocinar
  • 200 gramos de tocino o panceta
  • 2 dientes de ajo, pelados y picados
  • 1 cebolla, finamente picada
  • 1/2 cucharadita de pimienta molida
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 250 gramos de queso parmesano rallado
  • 2 cucharadas de perejil, picado (opcional)

Instrucciones para elaborar la receta:

Sobre una sartén, se fríe el tocino picado hasta que esté crujiente. Se saca a una plato con papel absorbente para eliminar la grasa que sobra. Se reserva.

En la misma sartén se calienta a fuego medio el aceite y se añade la cebolla finamente picada y el ajo. Se incorpora casi todo el tocino, pero reserva un poco para después.

Se agrega la leche evaporada, la nata y el queso parmesano rallado. Se remueve todo y se aumenta la temperatura para llevarlo a ebullición. Se sazona con sal y pimienta negra al gusto.

Si la salsa se ha espesado demasiado, o si está demasiado salada, se puede añadir más leche evaporada o más agua para aligerarla.

Se baja la temperatura para que cueza a fuego lento hasta que comience a espesar y, en ese momento, se retira del fuego.

Se añade la pasta cocida y se sirve en un plato con el resto de tocino crujiente por encima y mas queso rallado. Se decora con el perejil picado.